jueves, 13 de mayo de 2010
viernes, 30 de abril de 2010
Adios. con el corazón....
Ya sé que tenéis muchas ganas de volver a ver el vídeo de los talleres de Cádiz. Bueno, espero que la experiencia os resultara enriquecerora y os llevéis un buen sabor de boca. Un beso grande y nos vemos en otra
jueves, 15 de abril de 2010
martes, 23 de marzo de 2010
Nos vamos de Jaén....
Bueno, como os dijimos ayer, a través de este vídeo pretendíamos agradeceros vuestra asistencia a los talleres. Aprovecho para animaros a crear espacios más parecidos a los que soñais.
Un saludo y ya nos veremos en otra ocasión.
Un saludo y ya nos veremos en otra ocasión.
viernes, 12 de marzo de 2010
BARROSO AUTORIZA UNA PATATA TRANSGÉNICA PELIGROSA
Nuestra compañera de los talleres participativos del Geoda de Almería, Mª Carmen Ramón, ha querido compartir con nosotras esta noticia. Espero que sea de vuestro interés.
Un saludo.
Eva
BARROSO AUTORIZA UNA PATATA TRANSGÉNICA PELIGROSA
Amigos de la Tierra, COAG, CECU y Greenpeace denuncian que la patata transgénica de BASF podría incrementar la resistencia a los antibióticos
Madrid/Bruselas, 2 de marzo de 2010.
Una de las primeras decisiones de la nueva Comisión Europea ha sido autorizar hoy un cultivo transgénico, el primero desde el año 1998. El Comisario de Salud y Consumidores Dalli, en acuerdo con el Presidente Barroso, ha dado la autorización a través de un procedimiento que evita el debate del Colegio de Comisarios. Esta patata transgénica, conocida como Amflora ha sido desarrollada por la compañía agroquímica BASF y contiene un gen que le confiere resistencia a determinados antibióticos. Las organizaciones firmantes advierten que este cultivo supone un riesgo inaceptable para la salud de las personas y de los animales, así como para el medio ambiente.
Parece increíble que la primera decisión de la Comisión sea autorizar un cultivo transgénico tan peligroso. En seis años, Barroso no ha podido ocultar las evidencias científicas que cuestionan la seguridad de la patata transgénica. La nueva Comisión ha tomado esta grave decisión sin un debate con todos los comisarios; el nuevo comisario Dalli, cuya misión es proteger a los consumidores, ha tomado una de sus primeras decisiones sin considerar ni la opinión pública ni la seguridad con el objetivo de complacer a la mayor empresa química del mundo.
La Organización Mundial de la Salud y la Agencia Europea del Medicamento han advertido de la importancia de los antibióticos afectados por la patata Amflora (1). La presencia de la patata de BASF en los campos podría aumentar la resistencia de determinadas bacterias a antibióticos imprescindibles en tratamientos contra la tuberculosis. Resulta especialmente llamativo el hecho de que se hayan dado desacuerdos sin precedentes en varias evaluaciones de la patata Amflora (2) incluso en la protransgénica Agencia Europea de Seguridad Alimentaria.
Además, la mayor parte de los países miembros de la UE se han opuesto a la autorización. Amigos de la Tierra, COAG, CECU y Greenpeace exigen a los estados miembros que prohíban el cultivo de la patata Amflora en su territorio.
La medicina está cada día más preocupada por la resistencia a antibióticos. En el 2001 se adoptó una ley europea que requería que los genes de resistencia a antibióticos que supusieran una amenaza para la salud de las personas y para medio ambiente fueran retirados paulatinamente hasta el 2004 (3). La empresa BASF solicitó la autorización para este cultivo como alimento humano y animal en el año 2005.
Amflora tiene un mayor contenido en almidón y fue desarrollada para uso en procesos industriales, piensos y fertilizantes. Sin embargo, las patatas convencionales no transgénicas disponibles en el mercado, tienen casi el mismo contenido de almidón pero sin los genes de resistencia a antibióticos, lo cual demuestra que la patata transgénica es absolutramente innecesaria.
Los ciudadanos españoles, cansados de vivir en el único país de la UE cuyo gobierno tolera el cultivo de maíz transgénico a gran escala, se manifestarán el próximo 17 de abril en Madrid contra la política del ministerio del Medio Ambiente, Rural y Marino. Con esta nueva aprobación tienen aún mayor motivo para hacerlo, dado que España fue uno de los únicos países de la UE que apoyó esta patata en el proceso de autorización.
Notas al editor.
(1) Organización Mundial de la Salud. www.who.int/foodborne_disease/resistance/amr_feb2005.pdf
Agencia Europea del Medicamento.
www.emea.europa.eu/pdfs/human/opiniongen/5693707en.pdf
(2) www.greenpeace.org/eu-unit/press-centre/press-releases2/EFSA-opinion-GM-potato-09-06-11
(3) Directiva 2001/18/EC sobre la liberación al medioambiente de organismos modificados genéticamente. Artículo 4(2)
http://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=OJ:L:2001:106:0001:0038:EN:PDF
Cronología del proceso de autorización de la patata modificada genéticamente (en inglés):
www.greenpeace.org/eu-unit/press-centre/policy-papers-briefings/briefing-basf-gm-potato
Para más información:
Juan-Felipe Carrasco, Greenpeace: 91 444 14 00 - 626 99 82 44
David Sánchez, Amigos de la Tierra: 691 471 389
Prensa de Amigos de la Tierra, Teresa Rodríguez: 680 936 327 - 913069900
Andoni García, COAG: 636 451 569
Prensa COAG, Rubén Villanueva: 629164612
Ana Echenique, CECU: 619 955 277
Un saludo.
Eva
BARROSO AUTORIZA UNA PATATA TRANSGÉNICA PELIGROSA
Amigos de la Tierra, COAG, CECU y Greenpeace denuncian que la patata transgénica de BASF podría incrementar la resistencia a los antibióticos
Madrid/Bruselas, 2 de marzo de 2010.
Una de las primeras decisiones de la nueva Comisión Europea ha sido autorizar hoy un cultivo transgénico, el primero desde el año 1998. El Comisario de Salud y Consumidores Dalli, en acuerdo con el Presidente Barroso, ha dado la autorización a través de un procedimiento que evita el debate del Colegio de Comisarios. Esta patata transgénica, conocida como Amflora ha sido desarrollada por la compañía agroquímica BASF y contiene un gen que le confiere resistencia a determinados antibióticos. Las organizaciones firmantes advierten que este cultivo supone un riesgo inaceptable para la salud de las personas y de los animales, así como para el medio ambiente.
Parece increíble que la primera decisión de la Comisión sea autorizar un cultivo transgénico tan peligroso. En seis años, Barroso no ha podido ocultar las evidencias científicas que cuestionan la seguridad de la patata transgénica. La nueva Comisión ha tomado esta grave decisión sin un debate con todos los comisarios; el nuevo comisario Dalli, cuya misión es proteger a los consumidores, ha tomado una de sus primeras decisiones sin considerar ni la opinión pública ni la seguridad con el objetivo de complacer a la mayor empresa química del mundo.
La Organización Mundial de la Salud y la Agencia Europea del Medicamento han advertido de la importancia de los antibióticos afectados por la patata Amflora (1). La presencia de la patata de BASF en los campos podría aumentar la resistencia de determinadas bacterias a antibióticos imprescindibles en tratamientos contra la tuberculosis. Resulta especialmente llamativo el hecho de que se hayan dado desacuerdos sin precedentes en varias evaluaciones de la patata Amflora (2) incluso en la protransgénica Agencia Europea de Seguridad Alimentaria.
Además, la mayor parte de los países miembros de la UE se han opuesto a la autorización. Amigos de la Tierra, COAG, CECU y Greenpeace exigen a los estados miembros que prohíban el cultivo de la patata Amflora en su territorio.
La medicina está cada día más preocupada por la resistencia a antibióticos. En el 2001 se adoptó una ley europea que requería que los genes de resistencia a antibióticos que supusieran una amenaza para la salud de las personas y para medio ambiente fueran retirados paulatinamente hasta el 2004 (3). La empresa BASF solicitó la autorización para este cultivo como alimento humano y animal en el año 2005.
Amflora tiene un mayor contenido en almidón y fue desarrollada para uso en procesos industriales, piensos y fertilizantes. Sin embargo, las patatas convencionales no transgénicas disponibles en el mercado, tienen casi el mismo contenido de almidón pero sin los genes de resistencia a antibióticos, lo cual demuestra que la patata transgénica es absolutramente innecesaria.
Los ciudadanos españoles, cansados de vivir en el único país de la UE cuyo gobierno tolera el cultivo de maíz transgénico a gran escala, se manifestarán el próximo 17 de abril en Madrid contra la política del ministerio del Medio Ambiente, Rural y Marino. Con esta nueva aprobación tienen aún mayor motivo para hacerlo, dado que España fue uno de los únicos países de la UE que apoyó esta patata en el proceso de autorización.
Notas al editor.
(1) Organización Mundial de la Salud. www.who.int/foodborne_disease/resistance/amr_feb2005.pdf
Agencia Europea del Medicamento.
www.emea.europa.eu/pdfs/human/opiniongen/5693707en.pdf
(2) www.greenpeace.org/eu-unit/press-centre/press-releases2/EFSA-opinion-GM-potato-09-06-11
(3) Directiva 2001/18/EC sobre la liberación al medioambiente de organismos modificados genéticamente. Artículo 4(2)
http://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=OJ:L:2001:106:0001:0038:EN:PDF
Cronología del proceso de autorización de la patata modificada genéticamente (en inglés):
www.greenpeace.org/eu-unit/press-centre/policy-papers-briefings/briefing-basf-gm-potato
Para más información:
Juan-Felipe Carrasco, Greenpeace: 91 444 14 00 - 626 99 82 44
David Sánchez, Amigos de la Tierra: 691 471 389
Prensa de Amigos de la Tierra, Teresa Rodríguez: 680 936 327 - 913069900
Andoni García, COAG: 636 451 569
Prensa COAG, Rubén Villanueva: 629164612
Ana Echenique, CECU: 619 955 277
martes, 9 de marzo de 2010
El club de las Malas Madres, de Lucía Etxebarría
El club de las Malas Madres, de Lucía Etxebarría
Yo no soy una buena madre.
Y probablemente usted, que me lee, tampoco.
Si usted ha decidido quedarse en casa y consagrase al cuidado de sus
hijos es usted una madre hiperprotectora, amén de un parásito, un ser
que vive a expensas de otro y a espaldas de las verdaderas
preocupaciones y dificultades de la vida.
Si usted trabaja fuera de casa entonces desatiende usted a sus hijos,
y nadie valorará el hecho de que tenga usted que hacer verdaderos
malabarismos para conciliar la vida familiar y la laboral.
Lo peor de todo es que unas madres y otras van acusándose mutuamente:
la que se queda en casa arremete contra la que trabaja, y viceversa,
como si no fuera suficiente con recibir los ataques de los pediatras,
los psicólogos, los especialistas en sueño, los periodistas, las
madres, las suegras y las cuñadas.
Nosotras, las madres de hoy, aseguran ciertos psicoanalistas, somos la
fuente de todos los problemas de nuestros hijos, porque tenemos
demasiada fuerza y le hemos robado la autoridad a los padres.
Si su hijo es hiperactivo, si tiene rabietas, si insulta a otros niños
en el colegio, la culpa será siempre de usted, porque o bien le
consiente demasiado o bien no le atiende lo suficiente.
¿Y dónde están esos padres a los que les hemos robado la autoridad?
¿Cuánto han luchado para defenderla?
Nadie culpará al padre, nadie cuestionará nunca que el padre trabaje
fuera de casa o viaje.
Pero ¡ay de usted si lo hace!
No solo tendrá que enfrentarse al goteo constante de comentarios más o
menos directos o indirectos por parte de su madre, de su suegra, de
las madres de los compañeros de cole de su retoño, sino, sobre todo,
tendrá usted que lidiar con su propio sentimiento de culpa, que no la
dejará vivir.
Yo no soy una buena madre.
Trabajo fuera de casa y además viajo.
Dejo a mi hija con canguros.
Tengo novios y vida social.
No le he proporcionado a mi hija ese entorno familiar estable que
entronizan los manuales de pediatría y las revistas de papel couché.
No soy una buena madre pero pago las facturas de mi hija (el colegio,
la comida, los canguros, la ropa, los juguetes, el pediatra y, muy a
mi pesar, las Barbies), apenas duermo para poder llevarla al colegio
todos los días, dedico la mayor parte de mi tiempo libre a su cuidado
y todo mi espacio mental a pensar en ella.
No soy una buena madre, como no lo somos ninguna.
Es lo más parecido a lo que vivíamos en la primera adolescencia.
La que intimaba con los chicos era una puta, la que se resistía era
una estrecha: no había término medio.
El caso es que nunca llueve a gusto de todos y una mujer nunca hace
las cosas bien.
A la madre nunca se le valora lo que hace y para colmo no tiene
derecho a quejarse, so pena que se le diga que. es una mala madre.
Nuestra sociedad es perfeccionista y quiere individuos perfectos.
Superhombres que se afeiten con acabado impecable, que conduzcan
coches que apenas hagan ruido, que vayan al gimnasio tres veces por
semana.
Supermadres de brillante sonrisa y silueta juncal, triunfadoras en
todos los ámbitos, adoradas por sus maridos y respetadas por sus
jefes, y criadoras de niños sanos y emocionalmente estables.
Nuestra sociedad ha convertido el goce en un modelo, y el goce
inmediato en el valor supremo.
Y un niño no es goce ni inmediatez.
Un hijo implica renuncia y perspectiva.
Y sobre todo, implica aceptar que la perfección no existe.
Usted, que me lee ¿está con los nervios de punta porque no le da
tiempo a hacer todo lo que debería?, ¿tiene diez kilos de más?, ¿no
tiene tiempo para ir al gimnasio y, si lo tuviera, lo emplearía en
dormir?, ¿desearía que a veces fuera él el que se ocupara de la
compra, de la colada, de los biberones y de la visita al pediatra?, ¿a
veces se enfada, a veces está harta, a veces llora y a veces, mucha
veces, no está en condiciones de dar lo mejor de sí misma?
Estupendo.
Bienvenida al Club de las Malas Madres.
Recuerde: no somos las mejores pero somos la mayoría.
Yo no soy una buena madre.
Y probablemente usted, que me lee, tampoco.
Si usted ha decidido quedarse en casa y consagrase al cuidado de sus
hijos es usted una madre hiperprotectora, amén de un parásito, un ser
que vive a expensas de otro y a espaldas de las verdaderas
preocupaciones y dificultades de la vida.
Si usted trabaja fuera de casa entonces desatiende usted a sus hijos,
y nadie valorará el hecho de que tenga usted que hacer verdaderos
malabarismos para conciliar la vida familiar y la laboral.
Lo peor de todo es que unas madres y otras van acusándose mutuamente:
la que se queda en casa arremete contra la que trabaja, y viceversa,
como si no fuera suficiente con recibir los ataques de los pediatras,
los psicólogos, los especialistas en sueño, los periodistas, las
madres, las suegras y las cuñadas.
Nosotras, las madres de hoy, aseguran ciertos psicoanalistas, somos la
fuente de todos los problemas de nuestros hijos, porque tenemos
demasiada fuerza y le hemos robado la autoridad a los padres.
Si su hijo es hiperactivo, si tiene rabietas, si insulta a otros niños
en el colegio, la culpa será siempre de usted, porque o bien le
consiente demasiado o bien no le atiende lo suficiente.
¿Y dónde están esos padres a los que les hemos robado la autoridad?
¿Cuánto han luchado para defenderla?
Nadie culpará al padre, nadie cuestionará nunca que el padre trabaje
fuera de casa o viaje.
Pero ¡ay de usted si lo hace!
No solo tendrá que enfrentarse al goteo constante de comentarios más o
menos directos o indirectos por parte de su madre, de su suegra, de
las madres de los compañeros de cole de su retoño, sino, sobre todo,
tendrá usted que lidiar con su propio sentimiento de culpa, que no la
dejará vivir.
Yo no soy una buena madre.
Trabajo fuera de casa y además viajo.
Dejo a mi hija con canguros.
Tengo novios y vida social.
No le he proporcionado a mi hija ese entorno familiar estable que
entronizan los manuales de pediatría y las revistas de papel couché.
No soy una buena madre pero pago las facturas de mi hija (el colegio,
la comida, los canguros, la ropa, los juguetes, el pediatra y, muy a
mi pesar, las Barbies), apenas duermo para poder llevarla al colegio
todos los días, dedico la mayor parte de mi tiempo libre a su cuidado
y todo mi espacio mental a pensar en ella.
No soy una buena madre, como no lo somos ninguna.
Es lo más parecido a lo que vivíamos en la primera adolescencia.
La que intimaba con los chicos era una puta, la que se resistía era
una estrecha: no había término medio.
El caso es que nunca llueve a gusto de todos y una mujer nunca hace
las cosas bien.
A la madre nunca se le valora lo que hace y para colmo no tiene
derecho a quejarse, so pena que se le diga que. es una mala madre.
Nuestra sociedad es perfeccionista y quiere individuos perfectos.
Superhombres que se afeiten con acabado impecable, que conduzcan
coches que apenas hagan ruido, que vayan al gimnasio tres veces por
semana.
Supermadres de brillante sonrisa y silueta juncal, triunfadoras en
todos los ámbitos, adoradas por sus maridos y respetadas por sus
jefes, y criadoras de niños sanos y emocionalmente estables.
Nuestra sociedad ha convertido el goce en un modelo, y el goce
inmediato en el valor supremo.
Y un niño no es goce ni inmediatez.
Un hijo implica renuncia y perspectiva.
Y sobre todo, implica aceptar que la perfección no existe.
Usted, que me lee ¿está con los nervios de punta porque no le da
tiempo a hacer todo lo que debería?, ¿tiene diez kilos de más?, ¿no
tiene tiempo para ir al gimnasio y, si lo tuviera, lo emplearía en
dormir?, ¿desearía que a veces fuera él el que se ocupara de la
compra, de la colada, de los biberones y de la visita al pediatra?, ¿a
veces se enfada, a veces está harta, a veces llora y a veces, mucha
veces, no está en condiciones de dar lo mejor de sí misma?
Estupendo.
Bienvenida al Club de las Malas Madres.
Recuerde: no somos las mejores pero somos la mayoría.
DIOS ES NEGRA Y SIN PAPELES, por Helena Maleno, del colectivo Caminando Fronteras

Imagina que diste a luz el domingo pasado en un hospital público marroquí.Un niño precioso.Imagina que te dieron el alta al día siguiente, lunes. Imagina que volviste a casa, cansada, sangrando del post-parto, con dolores aún en un útero que lucha por volver a su sitio. Imagina que en casa te está esperando tu niña de dos años y dos meses y tu pareja. Imagina que esta mañana mientras bañabas al bebé comenzaste a ver que le costaba respirar.
Imagina que corriste al hospital público marroquí. Imagina que te dijeron que no podían atenderte. Imagina que fuiste dos veces. Imagina que la tercera vez tu bebé dejó de respirar casi en la puerta del hospital.
Imagina que pediste auxilio por tu bebé muerto. Imagina que se lo llevaron a la morgue del hospital.
Imagina que a ti, a tu niña de dos años y dos meses y a tu pareja os llevaron a comisaría. Ahora imagínate retorciéndote de dolor en las entrañas, el dolor agrio de la muerte de tu hijo, el dolor de un útero que te recuerda recién parida, el dolor de una leche que sube a tus senos duros como piedras. Pero imagínate NEGRA, imagínate AFRICANA, imagínate POBRE, imagínate SIN PAPELES.
Estás sentada, doblada sobre tu vientre en aquel sucio despacho de policías que van y vienen y te hablan en una lengua que no entiendes. Allí te miro e intento traducirte las preguntas que me parecen estúpidas, crueles e inhumanas. Quieren saber qué hacéis en su reino, cómo habéis entrado y cuánto tiempo lleváis aquí. Quieren saber cómo os llamáis, cómo se llaman vuestros padres y porqué habéis venido.
Tu pareja grita y pide piedad. Sabe que todas las preguntas van dirigidas a justificar una deportación al desierto. Tu pareja grita y te tranquiliza llamándote "honey". Tu niña sonríe, juega con su gorro y canta.
La policía busca un intérprete de árabe a inglés para hacer el parte y llevaros a Tribunal. Me dices que si te deportan al desierto y allí te violan no crees que aguantarás el dolor, que aún estás recién parida.
Un policía se me acerca y me pregunta: ¿Por qué hacéis esto? ¿Por placer? Este amable policía llama "esto" a acompañar a unos padres sumidos en el dolor, a comprar algo de comida para una niña que lleva todo el día sin probar bocado y a intentar traer un poco de humanidad o al menos de buen trato a esa puñetera comisaría.
Entonces le miro, me horroriza su frialdad, y le contesto: lo hacemos por amor. Veo en él a esos seres que comen, cagan y hacen de policía para poder seguir comiendo y cagando. Siento lástima.
Detienen a tu pareja en comisaría y me dicen que como caso humanitario te dejan dormir en casa. Mañana tienes que pasar el Tribunal junto a tu marido. Te hundes. Es la primera vez que te veo enderezar ese vientre que te duele. Gritas y lloras hasta que un policía te manda callar.
No lo soporto, me puede la escena y le pido por favor que entienda que tu hijo ha muerto hoy, que estás recién parida, que te duelen las entrañas.
Me responde con desprecio que en este reino hay unas leyes, que aquí se hace lo que dice el procurador del rey y que tú eres una "negra clandestina".
Mañana iremos al Tribunal, mañana un hombre de este reino decidirá si te tiran a ti y a tu niña al desierto de madrugada. A partir de ahí la suerte decidirá si serás violada, si tu hija será raptada o por qué no violada también.
Imagínate que todo eso te ha pasado hoy. Imagínate que a todas nos duelen sus entrañas. Imagínate que a todas nos duelen nuestras entrañas».
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